Cortes para perro de agua: guía de estilos y cuidados
La primera regla: el pelo del perro de agua no se cepilla
Antes de entrar en estilos, hablemos del manto del perro de agua español. Es la base del trabajo. Su pelo es lanoso y crece formando cordones naturales. La norma fundamental es sencilla: no se cepilla. Ni con cardas ni con peines convencionales.
Si lo haces, rompes el rizo. Deshaces el cordón y provocas un encrespamiento que terminará en un bloque de fieltro imposible de desenredar.
El mantenimiento en casa consiste en abrir los nudos con los dedos. Hay que separar los cordones desde la raíz para que la piel respire. Cuando alguien entra por la puerta de la peluquería y nos dice que cepilla a su perro a diario, sabemos que tenemos un problema severo a la vista.
El corte uniforme: la opción más funcional
El arreglo estándar que más recomendamos es el corte uniforme. Pasamos la máquina con un recalce para dejar la misma longitud en el lomo, las patas y la cabeza. Este método respeta la textura natural y permite que los rizos vuelvan a formarse bien al crecer.
La longitud depende de lo que busques. Un corte de 3 a 5 mm resulta muy práctico si el perro pasa tiempo en el campo. Si prefieres dejar entre 7 y 12 mm, el animal conserva un aspecto lanoso y gana protección contra roces.
Solemos hacer este arreglo una o dos veces al año. Todo depende del ritmo de crecimiento y de la actividad del perro.
Guía de estilos para el perro de agua
Aunque partimos del corte uniforme, existen variantes según la estética o la funcionalidad que necesites.
Corte de trabajo o rústico
Hablamos del corte uniforme en versión corta. Pura comodidad para el animal. Lo vemos a diario en perros de campo o en los que practican deportes acuáticos. Cabeza, orejas y cola van a la misma medida que el resto.
Es el más fácil de mantener en casa.
Corte de exposición
Esto es otro mundo. El estándar de la raza en competiciones exige un aspecto acordonado muy específico. No es un servicio de peluquería de una tarde, sino el resultado de meses de trabajo manual sobre los cordones.
El pelo se deja entre 3 y 20 cm y se iguala a tijera. Exige una dedicación tremenda. Para un perro de familia, resulta bastante inviable.
Corte moderno o de mascota
Aquí tenemos un poco más de margen. Muchos clientes nos piden el cuerpo más corto y las patas y la cabeza largas, rematadas a tijera para conseguir un aspecto de «osito».
Queda muy bonito, pero tiene trampa. Las zonas de transición entre distintas longitudes tienden a enredarse con facilidad. Si eliges esto, nos veremos más a menudo por la peluquería para repasar la forma.
A máquina o a tijera: el debate que no existe
Con el perro de agua, el cuerpo se trabaja a máquina. La razón es puramente técnica. Un buen recalce garantiza una longitud homogénea, algo casi imposible a tijera en un manto tan denso. Si cortas a tijera de forma irregular, dejas valles y picos. Cuando ese pelo crece, se forman nudos al instante.
La tijera sirve para pulir. La usamos para redondear las patas, definir la cara y arreglar zonas delicadas. La base limpia del arreglo siempre nos la da la máquina.
El problema que vemos cada semana: el rapado por fieltro
Es la situación más desagradable. Llega un perro con el manto apelmazado formando una coraza. Una placa de fieltro dura pegada a la piel.
Ocurre por falta de mantenimiento, por cepillarlo con cardas o por dejarlo secar al aire tras un baño en el río.
Llegados a este punto, no hay estética que valga. La única opción para no hacer daño al animal es rapar. Y hablo de usar una cuchilla de 1 mm o menos para lograr pasar entre la piel y los nudos. Es puro saneamiento. Debajo, la piel suele venir irritada. No es un estilo de corte, es un rescate.
El clima de Madrid manda
Aquí tenemos temperaturas de extremos. En verano, rapar a tope parece buena idea, pero expones la piel del perro al sol. Un manto de entre 5 y 7 mm ya ofrece cierta protección.
En invierno pasa lo contrario. El pelo largo retiene la humedad de la lluvia y los lavados, creando un ambiente ideal para los hongos. Si bañas a tu perro de agua en casa, el secado a fondo con un expulsador resulta innegociable. No te valdrá con pasarle una toalla.